LA NECESIDAD DE UN PROFESIONAL EN EL FUTBOL COLOMBIANO

LA NECESIDAD DE UN PROFESIONAL EN EL FUTBOL COLOMBIANO, ¿educado o formado? es un libro estupendo del Profesor Carlos Alberto Jaramillo Pechene, del cual transcribimos la introducción. Si desean comprar el libro completo, con mucho gusto, lo pueden adquirir por medio nuestro (digital, en pdf), por un valor de $12 (dólares americanos):

“El fútbol colombiano ha llegado al final de la etapa empírica. El entrenamiento lo ha transformado ahora en el fútbol Moderno en el cual se considera el entrenamiento como un fenómeno complejo que para ser abordado exige la integración y los aportes procedentes de diversas áreas del conocimiento como la psicología, la sociología, la pedagogía, la antropología, la biología, la nutrición, etc.
Hoy los caminos del fútbol surge hacia cauces más profundos, su desarrollo actual está basado en fundamentos científicos objetivos que determinan para el Técnico del fútbol moderno tareas nuevas, exigentes y complejas en relación con el medio.
El preparador físico debe familiarizarse con aquellas particularidades y propiedades funcionales del organismo humano que son relevantes en sus procesos de entrenamiento, no solamente identificando cómo se manifiestan y emplean esas particularidades y propiedades sino también saber muy bien cuál es su papel en el mantenimiento de la capacidad de trabajo del futbolista.
Conviene que el entrenador de fútbol de base comprenda cómo están organizadas las actividades motrices complejas y cómo se produce su perfeccionamiento, qué son las capacidades motrices y cuáles son las formas específicas de la capacidad de trabajo y en qué se concreta el proceso de perfeccionamiento técnico del futbolista.
El asistente técnico debe orientar sistemáticamente los procesos de percepción, análisis y toma de decisiones del futbolista durante el juego a nivel individual y colectivo, sacar provecho del reglamento, la planificación, y la sistematización de la táctica del equipo.
La función del entrenador que hoy día implica “no sólo aspectos deportivos, sino igualmente psicológicos y pedagógicos se ha expandido considerablemente en el fútbol, particularmente para satisfacer las crecientes exigencias del fútbol moderno y de los jugadores. Además de las funciones de organización y programación así como de la supervisión de los aspectos tácticos, técnicos y físicos, el campo de la actividad y la competencia del entrenador se ha extendido al sector de las comunicaciones, la gestión cotidiana del equipo, a los asuntos de la salud e higiene de los jugadores, así como a su formación y educación, sin olvidar la relación con los medios de información en el caso de entrenadores que trabajan en el nivel más elevado” (Documento FIFA, El entrenador- la dirección técnica. Página 1)
El entrenador del fútbol moderno se debe caracterizar por poseer una personalidad capaz de imponer objetivos personales y de equipo, espíritu positivo, líder carismático, dominio de sí, formado en competencias personales, sociales y con un estilo de dirección que fije objetivos coherentes, comunique ideas, entrena y dirija con competencia, sepa orientar el grupo con autoridad necesaria en cada situación y que tome decisiones claras y justas”.